Hace poco terminé de leer un muy buen libro de Martín Caparrós. Es una crónica de viajes por la Argentina, el libro se llama "El interior". Ahí encontré un texto que nos pinta de cuerpo entero. Siempre es más fácil ver el error en los demás. Yo no se cual pastera contamina más, pero sería muy bueno averiguar realmente qué pasa en nuestro país y no joder tan livianamente a nuestros vecinos.
Amigos: este es uno de los tantos días en que uno anochece (porque son como las ocho de la noche) con ganas de postear algo interesante y se encuentra con que eso no va a poder ser. Quedará entonces para mañana, con renovada esperanza. Y que el buen blogger nos ayude. Amén.
En el año 2007, Guillermo Vargas Habacuc, un supuesto artista, agarró a un perro abandonado de la calle, lo ató a una cuerda cortísima en la pared de una galería de arte y lo dejó allí para que muriera lentamente de hambre y sed:
Durante varios días, tanto el autor de semejante crueldad como los visitantes de la galería de arte presenciaron impasibles la agonía del pobre animal:
hasta que finalmente murió de inanición, seguramente tras haber pasado por un doloroso, absurdo e incomprensible calvario.
Desgraciadamente lo invitaron a la Bienal Latinoamericana de Arte 2008 para que repita semejante monstruosidad.
Para evitar que esto vuelva a suceder podemos firmar acá: http://www.petitiononline.com/13031953/petition.html